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San Pedro Chenalhó
En la mitad del corazón del territorio tzotzil y a unos 77 kilómetros de San Cristóbal, se localiza San Pedro Chenalhó, savia antigua, enclavada en el fondo de los tejidos montañosos que conforman los Altos de Chiapas.
Chenalhó es un bastión de resistencia étnica y orgullo maya; un lugar depasos perdidos y reencuentros mitológicos; un tiempo presentado entre oleadas de visiones del pasado que llevaban al visitante a ponerse en contacto directo con nuestras raíces.
El caserío está hundido en el seno de una cañada que al oriente tiene una pared que se levanta hasta mezclarse con el azul del cielo y tocar las nubes e impide por muchas horas el paso de los rayos solares del amanecer. Este muro es el cerro Baj Xulúm.
Como en otras poblaciones tzotziles, en Chenalhó la belleza y la tradición están patentes en los textiles y las fiestas, en particular, en la celebración del carnaval, la cuaresma y la de san Pedro en junio. En los huipiles aparecen símbolos relacionados con mitos antiquísimos. Durante la fiesta de las ánimas, los tzotziles de Chenalhó tienden una cuerda que va del campanario a las tres cruces que están en el atrio, y con esto crean un espacio sagrado en el que los muertos podrán montar a caballo, pasear, tomar posh, bebida embriagante tradicional, y platicar como lo hacían en vida.
Los caminos de tzotziles después de Chenalhó se internan por otros poblados ricos en tradiciones y belleza textil como Santa Marta, Santiago El Pinar, Aldama, Chalchihuitán y Pantelhó, todos ellos situados entre el paisaje montañoso y de pinares que identifica a los Altos de Chiapas.
Ixtapa
Con la sal como elemento toponímico y otrora generadora de la historia y de la principal actividad comercial de Ixtapa, esta población tzotzil que se encuentra a 46 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, tiene como eje central de toda su actividad a la plaza central, enmarcada por una exuberante ceiba y la iglesia de La Asunción, de carécter colonial. Varias comunidades tzotziles de los alrededores de Ixtapa han crecido en torno a los cascos de antiguas haciendas del siglo XIX. El paisaje del entorno también ofrece la frescura de las pozas de los ríos como el de Las Lajas.
Soyaló
Esta población, a poco más de 60 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, ha sufrido una importante restauración de su colorida arquitectura tradicional en los últimos años, luciendo un nuevo rostro para los visitantes. El simpático caserío se organiza a partir de la plaza presidida por la antigua iglesia de San Miguel. Principalmente productor de ixtle, ocupa uno de los tantos valles que deja a su paso la carretera que toma el rumbo norte de Chiapas. Ahora gracias a la carretera que lo une a Chicoasén, funciona como punto de contacto entre las tierras tzotziles y zoques. De Soyaló al norte, el camino pasa por Bochil, tierra productora de hermosos textiles.
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