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Tuxtla Chico
Rodeada de una densa vegetación tropical, Tuxtla Chico aún conserva mucho de su arquitectura vernácula como la casa del portal de madera, la iglesia de La Candelaria, uno de los principales monumentos coloniales de la costa y la fuente o pila de planta octagonal de la plaza.
En sus cercanías se encuentran la finca Rosario Izapa, que es una estación agroexperimental, donde se llevan a cabo investigaciones sobre el cacao y grutas tropicales y Talismán que es un puesto fronterizo y una muestra de urbanismo y arquitectura de mediados del siglo XX. Tuxtla Chico destaca por sus celebraciones de La Candelaria a Principios de febrero, y de san Pedro Mártir, una de las más tradicionales de la región, a fines de abril.
Cacahoatán
Este colorido poblado, que conserva en parte su arquitectura tradicional de madera, marca la transición entre las plantaciones tropicales de la llanura y los cafetales de la zona alta. En sus alrededores extremadamente verdes pueden visitarse fincas, riachuelos y restaurantes campestres. Entre las fincas, se encuentra Palmira donde se puede conocer el proceso de cultivo de café, piña, frijol, cacao, y algunas variedades de flores exóticas. La finca cuenta con servicio de alimentación para grupos pequeños.
San Jerónimo
En la antigua finca San Jerónimo, hoy propiedad ejidal, además de las antiguas instalaciones cafetaleras, hay unas enigmáticas tallas prehispánicas con formas animales sobre una roca volcánica.
Santo Domingo
Alto obligado en la ascención al volcán Tacaná, aquí se puede apreciar un ejemplo de lo que era una finca cafetalera a principios del siglo pasado, con su camino de palmeras reales, la casa grande, las dependencias para trabajadores, la capilla, el dispensario y las instalaciones para el proceso de beneficio del café. La hermosa casa principal fue construida en la década de los veinte del siglo pasado por un finquero de origen alemán y es un edificio de madera prefabricado traído de Estados Unidos, con sótano, ático, planta baja y planta alta.
Ahora, restaurada, esta finca cuenta con los servicios de restaurante, bar, museo del café, alberca, hospedaje con diez habitaciones confortables y venta de artesanía. Santo Domingo es un lugar propicio para practicar el senderismo en ls veredas que suben por las laderas de los cafetales, además de excursiones de observación geológica por la presencia del volcán, paseos a caballo, agroturismo o un simple descanso alejado del bullicio urbano en un clima de premanente frescura.
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